Paso a paso
Como me dijo sabiamente Alfredo, un peregrino de Brazil, en el primer día de marcha desde Saint Jean Pied de Port, de nada sirve pensar en todo lo que falta (en ese momento setecientos noventa y nueve kilómetros para llegar a Santiago de Compostela) lo importante es enfocarse literalmente en cada paso que hemos de dar. En esta era de la inmediatez en que nos acostumbramos a conseguir todo ya, a partir del momento que decidimos a hacer el Camino a pie, esta peregrinación nos enseña a ser pacientes y relacionarnos con las dimensiones de espacio tiempo de la vida de una manera distinta a la que estamos habituados. Tardar un día para recorrer veinte, treinta o cuarenta kilómetros nos da la sensación de estar viviendo en camara lenta, que hay tiempo para disfrutar de observar un amanecer, los detalles del paisaje y entorno por donde caminamos, como el color intenso de una flor, el canto de un pájaro, sentir el sol o el viento en la cara y el sendero bajo nuestros pies, el placer de con...