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Mostrando entradas de julio, 2022

Esto me pasa a mi, no a ti,... sigue tu camino

 En el Camino a Santiago, viajando a pie, durmiendo y a veces cenando en albergues, es común encontrarse con personas de distintos países y edades que están haciendo el mismo recorrido. Esos encuentros pueden ser fugaces, caminando unos pocos kilómetros juntos, puntuales como cenar y dormir en el mismo albergue o reiterativos, como cuando nos cruzamos con la misma persona varias veces en distintos días y partes de la travesía. A su vez pueden ser encuentros superficiales o que establezcamos relaciones de amistad profundas que pueden ser efímeras o duraderas. Entre peregrinos el umbral de reserva suele ser bajo y en poco tiempo la conversación se vuelve abierta como entre amigos de muchos años.  Cuando estaba recorriendo el Camino Francés, en el albergue de Castrojeriz conocí a Sergio, un peregrino de Sao Paulo, Brasil y enseguida simpatizamos el uno con el otro. Cenamos juntos con otros huéspedes en el comedor del albergue comiendo Bimbibap, una comida típica coreana que prepa...

Todo está bien.... hasta que deja de estarlo

 A principios de 2015 gozaba de muy buena salud, o eso creía.  Un control médico rutinario detectó un indicador fuera de los límites "normales".  Tras una serie de estudios complementarios mi amigo onco-urólogo me dijo --- Tenés cáncer Peter. ¿Qué? ¿Quién, yo? pensé. Lo que tenía era sólo una amenaza de muerte, no una sentencia, pero me decía lo que todos sabemos desde el día que nacemos y es que algún día nos vamos a morir.  ¿Cómo puede ser? ¿Y si están equivocados los estudios? Pero si yo me siento lo más bien. Además hago una vida sana, como comida sana, hago ejercicio.... Me costó aceptar lo que me decía mi amigo médico. Una parte de mi le creía, pero otra tenía mil y una dudas. Entonces me di cuenta de una de las leyes de la vida: Todo está bien hasta que deja de estarlo. Sin síntomas de ningún tipo acepté que me tenía que operar. Un paso clave para evitar su propagación aunque con consecuencias duras en otras dimensiones de mi vida sobre las que no quiero escri...

T menos 84 días

 Esta mañana estaba remoloneando en la cama cuando repentinamente tomé conciencia que sólo faltan setenta y cuatro días para embarcarme rumbo a España para poder iniciar mi peregrinación por el Camino Primitivo desde Oviedo hasta Santiago de Compostela. Me atravesaron en rápida sucesión alegría, un sentido de urgencia de concentrarme en mi preparación física que estuve descuidando últimamente, la inquietud de cómo será reservar pasajes de tren en España dadas las crecientes restricciones cambiarias, la incertidumbre del contexto económico - político de nuestro país y ya no podía quedarme en la cama. Me levanté rápidamente y me metí en la ducha. ¿En serio sólo faltan ochenta y cuatro días? ¡Tantas cosas para hacer y tantas cosas que pueden pasar en ese tiempo! No quiero pensar en lo que pueda suceder sino en hacer lo posible para estar en condiciones y dispuesto a enfrentar lo que la vida me proponga. En lo inmediato me preparo para asistir al bautismo de mi sobrino nieto James que ...

¿Qué haces con tu tiempo?

Tal vez el aspecto más interesante para mi de hacer el Camino a Santiago es encontrarme con otras personas de distintas edades y lugares del planeta que están realizando la misma aventura. Claro que no es necesario hacer caminar muchos quilómetros para eso, también es posible hacerlo donde estoy ahora. El otro día almorcé con un ex compañero de trabajo a quien no veía en algo más de cuarenta años. En el encuentro también participó mi amigo Martín, ya que los tres habíamos trabajado juntos en la misma empresa en la misma época. Tras condensar nuestras vidas en los últimos cuarenta años Néstor, que así se llama el ex compañero que vivió fuera del país todos estos años, preguntó ----¿Qué hacen con su tiempo? Hace cuarenta años esa pregunta no tenía ningún sentido porque estábamos más preocupados por encontrar formas de que el tiempo que teníamos nos rindiera más. Necesitábamos progresar profesionalmente, comprar o mejorar nuestra vivienda, tener o renovar un automóvil y proveer para nuest...

Viajar Liviano

Algo que me enseñó el Camino a Santiago es que se puede vivir feliz con muy pocas cosas, siempre que también soltemos preocupaciones, ansiedades, enojos, frustraciones y culpas. Como en la vida misma, un exceso de carga física o emocional juegan en contra del disfrute. Respecto de lo físico hay al menos dos maneras de transportar nuestro equipaje en el camino. Uno es cargar uno mismo con una mochila que tenga todo lo que necesitaremos para la travesía y la otra es usar un servicio de traslado para recoger nuestras pertenencias por la mañana y llevarlos a la siguiente localidad elegida para descansar al cabo de la caminata del día.  En el primer caso conviene una mochila de unos 25 litros de capacidad donde poder cargar todo y en el segundo es habitual llevar sólo una mochila pequeña con lo mínimo necesario como agua, algún abrigo y protección impermeable por si llueve y el resto en una valija.  Los trekkers experimentados recomiendan no cargar más del diez por ciento de nuestr...

Nunca se sabe

Cuando comento que pienso hacer el Camino Primitivo en octubre de este año y que voy solo, varias personas me han dicho "¡qué coraje!" u otra expresión menos cortés pero de igual significado. Supongo que sí es osado de mi parte si pienso en los riesgos de enfermarme, de tener una mala caída o sufrir alguna consecuencia de la guerra de Ucrania. También me pueden ocurrir cosas maravillosas ya que de la misma manera que pueden haber riesgos, pueden suceder situaciones afortunadas. Así fue como conocí a mi actual esposa mientras ambos veraneábamos en Ostende con nuestros respectivos hijos hace veinticinco años. Cuando llegué a Madrid el 29 de abril de 2017 para iniciar mi Camino Francés, era muy temprano en la mañana. Ya había desayunado en el aeropuerto y estaba haciendo tiempo hasta las 9:30, hora en que debería llegar un bus que me llevaría a San Sebastían en donde pasaría la noche para al día siguiente seguir viaje a Saint Jean Pied de Port. Inquieto y excitado a cada rato me...