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Paso a paso

Como me dijo sabiamente Alfredo, un peregrino de Brazil, en el primer día de marcha desde Saint Jean Pied de Port, de nada sirve pensar en todo lo que falta (en ese momento setecientos noventa y nueve kilómetros para llegar a Santiago de Compostela) lo importante es enfocarse literalmente en cada paso que hemos de dar.  En esta era de la inmediatez en que nos acostumbramos a conseguir todo ya, a partir del momento que decidimos a hacer el Camino a pie, esta peregrinación nos enseña a ser pacientes y relacionarnos con las dimensiones de espacio tiempo de la vida de una manera distinta a la que estamos habituados. Tardar un día para recorrer veinte, treinta o cuarenta kilómetros nos da la sensación de estar viviendo en camara lenta, que hay tiempo para disfrutar de observar un amanecer, los detalles del paisaje y entorno por donde caminamos, como el color intenso de una flor, el canto de un pájaro, sentir el sol o el viento en la cara y el sendero bajo nuestros pies, el placer de con...

Remontando la cuesta

Hoy me desperté recordando el lunes 22 de mayo de 2017. Para entonces llevaba veintiún días consecutivos caminando por el Camino Francés desde Saint Jean Pied de Port y me faltaban sólo ciento ochenta y siete kilómetros para llegar a Santiago de Compostela.  Sentía una mezcla de emociones. Alegría por estar tan cerca de la meta y de concretar mi aspiración de llegar a pie sin recurrir a ningún medio de transporte. Agradecimiento por lo mucho que lo venía disfrutando y también un presentimiento de tristeza porque me quedaban muy poquitos días para seguir conociendo nuevas personas y lugares o reencontrarme con peregrinos con los que había compartido distintos trayectos anteriores. Después de merendar con Klaus, un peregrino alemán que había conocido en Astorga, retomamos juntos la marcha sobre un camino que progresivamente se tornaba más empinado. A poco de andar por esas pendientes me di cuenta que no podía seguir su ritmo así que nos despedimos y me resigné a quedarme rezagado. El...

Volviendo al sendero

Cualesquiera de las variantes del Camino a Santiago de Compostela es en gran medida previsible. Podemos saber de dónde parten, cuál es su recorrido por paisajes, pueblos y ciudades y qué tipos de terreno encontraremos en nuestro andar. Podemos prepararnos para la experiencia. Hasta hace dos semanas venía escribiendo acerca de cómo aprestarnos con ejercicios o cuidados que cualquiera puede hacer. Repentinamente una cuestión de familia me golpeó de una manera inesperada, tomándome emocionalmente y ocupando tiempos de mi agenda.  Invadido por enojo y tristeza dejé de escribir por espacio de dos semanas y mi ejercitación física, si bien continuó, pasó a un lejano segundo plano. Hasta dejé de buscar información necesaria para seguir planeando mi viaje. Afortunadamente, con la ayuda y el apoyo de personas que me quieren aún más de lo que creía, voy pudiendo sentirme más confiado en poder encontrar cómo lidiar con, y atravesar este desafío. Me siento profundamente agradecido a los familia...

Ojo con las ampollas y la tendinitis

Las ampollas y la tendinitis en la zona tibial de la pierna pueden ser muy dolorosas. Tuve compañeros en el Camino Francés que sufrieron alguno de estos inconvenientes obligándolos a una marcha mucho más lenta e incluso a dejar de caminar por varios días.  Para caminar tantos kilómetros por el Camino a Santiago es igualmente importante cuidar los pies como desarrollar la fuerza y resistencia en las piernas. Implica elegir calzado y medias adecuadas, no ajustar en demasía los cordones, mantener cortas las uñas de los dedos de los pies (pero no excesivamente) y usar talco o vaselina para reducir la fricción entre los dedos y contra el talón o la puntera del calzado. El calzado tiene que ser liviano, cómodo y tener una suela antideslizante adecuada (lo mejor son las zapatillas de trekking aunque también se pueden usar botas). No conviene estrenar calzado el día que se inicia la marcha porque se necesitan unos cien kilómetros de marcha para que pie y calzado se amolden bien entre sí. T...

Fuerza y resistencia

Sigo preparándome físicamente para el Camino Primitivo. Hoy por la mañana completé una caminata de diez kilómetros en una hora cincuenta y cinco minutos con un consumo de ochocientas kilocalorías y lo bueno es que siendo las cuatro de la tarde, no me duele nada.... Para recorrer a pie el Camino a Santiago en cualquiera de sus variantes se necesita fuerza en las piernas y resistencia cardiorespiratoria. La fuerza en los cuádriceps (comúnmente llamados muslos aunque mi instructor de pilates Damián dice que los muslos son de los pollos) es clave para no dañar la articulación de las rodillas como me pasó en Chapada de Diamantina hace seis años. Estos músculos juegan un papel importantísimo en las trepadas y en los descensos. Los diez kilómetros que caminé hoy fueron por llano, sin subidas ni bajadas, así que básicamente aportaron a mi capacidad de sostener una marcha continua durante un cierto tiempo pero tuvieron escaso aporte a la fuerza de los cuádriceps. Por eso estoy complementando mi...

¿Qué tiene de difícil caminar?

Caminar es una actividad física básica que por lo general hacemos cotidianamente sin pensarlo. Pero cuando vamos a recorrer veinte, treinta o más kilómetros diarios, durante varios días sucesivos, sobre un terreno con subidas y bajadas, a veces pronunciadas, y con piedras sueltas, y en especial si tenemos sesenta, setenta o más años, representa un desafío a tener bien presente. Ya en ese rango de edad los médicos recomiendan caminar de cinco a siete kilómetros diarios para mantener flexibles nuestras articulaciones, quemar unas cuantas calorías y mantener sano nuestro sistema cardiorespiratorio. El tema es ¿quién quiere dedicar una hora u hora y media diaria a caminar?  Antes de recorrer el Camino Francés en 2017 me preparé con caminatas que fui incrementando gradualmente de cuatro a veinte kilómetros diarios a lo largo de casi tres meses. Al principio sin mochila y luego cargando una mochila de seis kilos. También intercalaba andar unos veinte kilómetros en bicicleta los días que ...

Caricias para el alma y viento en las velas

Hoy me dio mucha alegría despertar y encontrarme con un mensaje de Gabi desde Alemania, una compañera peregrina del Camino Portugués en 2019, deseándome "buen camino" por el Camino Primitivo. También me alegró saber que ella ya hizo la Vía del Plata o Camino de la Plata que recorre desde Sevilla a Santiago de Compostela en febrero- marzo de este año y que además en octubre planea hacer la peregrinación desde Santiago de Compostela al Santuario de Fátima en Portugal.  La peregrinación a Fátima es el recorrido inverso del Camino Portugués Central. Cuando en 2019 caminábamos de sur a norte por el Camino Portugués, íbamos siguiendo unas flechas amarillas pintadas en paredes, mojones, rocas y árboles que nos indicaban la dirección a Santiago y veíamos flechas azules que indicaban la dirección opuesta, hacia el Santuario de Fátima. Además he recibido saludos de Andrea y Tommaso que viven en Italia, cerca de Florencia, y que fueron compañeros peregrinos del Camino Francés en 2017. S...