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De regreso

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  ¡Regresé de un viaje maravilloso! Las fotos que acompañan son tres momentos significativos: en el parque Buen Retiro de Madrid momentos antes de partir hacia Oviedo en tren para iniciar el Camino Primitivo, el día que llegué a Santiago de Compostela después de recorrer 315 kilómetros desde Oviedo y ahora de regreso en mi casa, sentándome a escribir nuevamente. El Camino Primitivo resultó más desafiante de lo que me había imaginado y gracias a ello recorrerlo fue una oportunidad de aprendizaje profundo. Enfrentarme a que no podía recorrer treinta kilómetros por día como hacía en el Camino Francés en 2017 fue aleccionador. Afortunadamente me fui encontrando con personas que me ayudaron a repensarme, a pedir ayuda y a apelar a otros recursos disponibles. Me sentí protagonista del libro "La novena revelación" de James Redfield con encuentros casuales y significativos con otros peregrinos. La primera lección fue cuando desperté en Oviedo a las seis de la mañana y, conversando co...

Gratitud

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Mañana estaré embarcando en el avión que me llevará a España. Hoy me siento profundamente agradecido. En la foto estoy en el jardín de nuestra casa el día que logré pasar de bípedo a cuadrúpedo mediante el uso correcto de los bastones. Estaba y me veo feliz.  Si bien en la imagen aparezco sólo, en realidad me acompaña toda una red de energías y voluntades entrelazadas que me impulsan a cumplir mi sueño de hacer el Camino Primitivo.  Esta gratitud es a todas las personas que me están alentando y apoyando.  En primer lugar Clara, mi esposa que tan generosamente me venís apoyando desde la concepción de esta aventura, aún cuando signifique que tenés que bancarte sola mientras yo no esté. No alcanzo poner en palabras todo lo que valoro y agradezco tu fortaleza y sostén. A mis hijos, hermanos, cuñados, sobrinos y amigos más cercanos por su afecto, aliento y energía positiva. Al equipo médico del Instituto Alexander Flemming que me cambiaron el tratamiento que estaba realizando ...

De bípedo a cuadrúpedo

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  Aquí estoy en febrero de este año, con el Fitz Roy de fondo, apoyado en un bastón de trekking prestado para no caerme por la fuerza del viento que había.  Mi amigo trekker me recomendó llevar dos bastones de estos para facilitar la marcha en las subidas y bajadas del Camino Primitivo. Disponer de cuatro puntos de apoyo en lugar de dos será de gran ayuda en las trepadas y especialmente en los descensos, ya que protegerá mis articulaciones, en particular de las rodillas que son mi punto débil. Gracias a videos en YouTube supe cómo regular el largo de los bastones, cómo usarlos en terreno llano, en las subidas y en las bajadas. Pero en mi preparación para mi próxima peregrinación dejé hasta la semana pasada incorporar los bastones a mis caminatas de entrenamiento bajo la creencia que sería muy fácil. Error, representó un proceso deliberado de aprendizaje para lograr la coordinación requerida entre brazos y piernas.  Al principio, preocupado por perder velocidad de marcha m...

Camina plácido entre los demás...

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Así comienza el poema Desiderata por Max Ehrmann. Más adelante dice "Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado". Me acordé del poema esta mañana cuando mi hermana me acercó un artículo del diario La Nación escrito por Nieves Guerrero Lozano cuyo título es " Hábitos:   Tiene 80 años, lo hizo 10 veces y se prepara para volver".  Se refiere a un librero cordobés de Carlos Paz llamado Carlos Novarese que ha recorrido distintas variantes del Camino a Santiago de Compostela y que ahora a los ochenta años de edad planea hacer otro más. Confirmando lo que dice el poema Desiderata " siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú" y por eso no me comparo con Carlos sino que le saco el sobrero y le deseo ¡Buen Camino!  

T - 13 Etapa: mantenimiento

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  Faltan apenas trece días para emprender mi partida hacia Madrid. Un sobrino me dijo que cuando los "runners" se preparan para una maratón, poco antes de la carrera entran en una etapa de mantenimiento. Ya no se exigen distancias o velocidades especiales sino que buscan mantener las marcas ya logradas en el entrenamiento. Me encantó la idea y la adopté. En la actualidad estoy caminando entre diez y doce kilómetros día por medio, manteniendo una marcha de aproximadamente cinco kilómetros por hora y me resulta muy llevadero. ¡Pronto sabré si es suficiente!

No dejes entrar al viejo

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  Esta persona se llama Cecilio, una de los tantos seres interesantes con quien tuve la suerte de conversar durante mi recorrido del Camino Francés en mayo del 2017. La foto es pobre pero Cecilio fue quien me enseñó que podía caminar treinta kilómetros por día, si me lo proponía. En mi plan de viaje original tenía previsto recorrer unos doscientos kilómetros del Camino Francés en transporte público para poder llegar a Santiago de Compostela con tiempo para tomar mi vuelo de regreso a la Argentina. Pero Cecilio, siendo ocho años mayor que yo en edad, me dijo que él caminaba una hora más por día que de lo que recomendaba la guía gronze.com. Fue entonces que vi la oportunidad de hacer todo el recorrido a pie y finalmente puede llegar a Santiago de Compostela en sólo veintiocho días. La moraleja de esta historia es que, si pensamos en nuestra edad, muchas veces nos limitamos, cuando en realidad podemos hacer más de lo que creemos. Es sólo cuestión de no dejar entrar al viejo en nuestra...

¡Ahora doce!

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Estas son mis botas y pantorrillas frente a uno de los símbolos, en este caso inserto en el pavimento, que orientan al peregrino hacia el Camino a Santiago de Compostela. Fue cuando todavía estaba en territorio de Navarra, de ahí la inscripción en vasco en su lado izquierdo. Representa una concha de vieira esquematizada, símbolo del Camino. Ayer caminé doce kilómetros con mochila, un 20% más que la marca de la semana pasada, y un avance hacía lo que tengo que lograr cuando transite el Camino Primitivo. Para ponerlo en perspectiva, la guía gronze,com divide el recorrido en trece etapas con extensiones diarias de entre 16 y 29 kilómetros, por un total de 310 kilómetros. Claro que el entrenamiento es diferente que caminar el Camino. En el entrenamiento estoy recorriendo lugares conocidos, viendo a mis vecinos conocidos del barrio y concentrándome en cuántos kilómetros recorro y a qué ritmo. En el Camino estaré caminando por paisajes desconocidos, compartiendo la experiencia con personas d...

Parado sobre los hombros de gigantes

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En Carrión de los Condes, en la Provincia de Palencia, España, se encuentra esta escultura de un peregrino del Camino a Santiago de la época medieval. Verla me llevó a pensar en la diferencia que mil años han hecho en la vida del peregrino. Gracias a la inventiva y creatividad de distintos seres humanos a través de los siglos y alrededor del planeta hoy podemos cruzar el Atlántico y de hemisferio en sólo doce horas, vestir ropa ultraliviana y usar el celular para acceder a toda clase de información, hacer reservas, contratar servicios y comunicarnos con familiares y amigos a miles de kilómetros de distancia. También hay muchas personas de la actualidad que hacen posible estas y tantas otras experiencias que tenemos. Para empezar están los controladores aéreos, los ingenieros que hacen el mantenimiento del avión, los empleados de la empresa de catering que preparan los alimentos para el viaje en avión, y así la lista sigue hasta el infinito. Estamos parados sobre los hombros de infinida...

T - 30 días

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En esta foto del 25 de mayo de 2017 me faltaban sólo cien kilómetros sobre el Camino Francés para llegar a Santiago de Compostela.  Mas o menos con esta misma pinta anduve entrenando por el barrio esta mañana. El toque distintivo fue el agregado de unas medias de compresión negras en mis pantorrillas, siguiendo la recomendación de un amigo runner. ¡Todo un espectáculo! Los vecinos que me veían pasar me miraban extrañados pero no decían nada. Sólo una de ellas me preguntó si estaba preparándome para escalar a lo que contesté que es para hacer el Camino de Santiago. Mi respuesta la sorprendió y le causó alegría.  Caminé un total de diez kilómetros con mi mochila cargada a un ritmo de cinco kilómetros por hora, aceptable para ser mi segunda semana de retomar el entrenamiento.   Y así seguiré en los treinta días que me faltan para tomar el avión que me llevará a España para hacer el Camino Primitivo.

Ampliando la conciencia

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  Caminaba sólo una mañana de otoño de 2019 en el Camino Portugués por este paisaje boscoso de la foto que me invitaba a la reflexión. Pensaba en el perdón, en perdonar a otros y sobre todo perdonarme a mismo por el daño consciente o inconsciente que le haya causado a otros a lo largo de mi vida. Hoy me doy cuenta que aquel ejercicio estaba restringido a mi estado de consciencia de aquel entonces.  A raíz de la recurrencia de síntomas de mi cáncer decidí no sólo cambiar de tratamiento dentro del campo de la medicina ortodoxa sino también explorar otros enfoques y empecé a incursionar en un proceso de Decodificación Bioemocional. Por lo que entiendo esta mirada se enfoca en la incidencia de las emociones reprimidas y no dichas en nuestra salud. Esta corriente entiende que en la etapa de la niñez muchos de nosotros nos hemos sentido forzados a dejar de manifestarnos con plenitud para conformar con las expectativas de los adultos que tuvieron a su cargo nuestra crianza y cuidado....

Un descanso en el camino

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Esta escultura del peregrino descansando se encuentra en la ciudad de Burgos, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León en el norte de España. En su catedral gótica, declarada patrimonio de la humanidad por UNESCO, yacen los restos de Rodrigo Díaz de Vivar más conocido como el Cid. Llegué a Burgos tras once días de marcha en el Camino Frances el 11 de mayo de 2017 y quedé impactado por su belleza e historia de muy profundas raíces ya que en la zona se hallaron restos de homínidos de 800.000 años de antigüedad. Las imágenes de la ciudad y la escultura volvieron a mi memoria hoy porque finalmente tuve mi sesión de radio cirugía y la médica me dijo que descanse por unos siete días antes de retomar mi entrenamiento para el Camino Primitivo. Afortunadamente todo fue muy bien y no sentí ninguna molestia así que acepto agradecido este descanso en el camino.  

Cargando la mochila

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El peregrino y su mochila son inseparables y van juntos a todas partes, salvo si lo remiten por transporte al siguiente albergue. Aún cuando se lo sacan, como estos peregrinos de la foto que acababan de llegar a la Catedral, no se alejan mucho de ella. Hoy caminé cinco kilómetros sin mochila y otros cinco con mochila. ¡Noté la diferencia! Al regresar sentí claramente los músculos de mis piernas y hasta las plantas de los pies me latían un poco. ¡Me doy cuenta que necesito mucha más práctica! Tengo cincuenta días por delante antes de partir para España lo que debería ser suficiente. Mi única duda es si mi tratamiento de rayos que tengo la semana que viene no me permita seguir con mi entrenamiento por unos días, pero cruzaré ese puente cuando llegue a él.

Una mochila llena de emociones

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  Esta mañana bajé mi mochila del estante, le quité el polvo con una franela y como si fuera la lámpara de Aladino, de ese frotar surgió en mi una gran alegría que me fue envolviendo. ¿Dónde habrá estado guardada, en mi mochila o en mi alma?  Me volví a conectar con mi sonrisa de esa mañana del 29 de octubre de 2019 cuando llegué por segunda vez a la Catedral de Santiago de Compostela. En esa ocasión fue tras haber caminado durante quince días corridos desde Oporto, Portugal.  Lo que despliego en la foto es mi credencial de peregrino en el que quedaron asentados los sellos como testimonios de los distintos lugares que visité en mi travesía.  También saqué todo mi equipo y ropa de trekking y lo fui colocando dentro de la mochila y mientras lo hacía me pareció escuchar el rítmico crunch, crunch, crunch de mis pisadas sobre los senderos y caminos por los que había transitado. También me surgieron imágenes de las personas y lugares que conocí en el Camino Portugués. Pesé...

¡Qué bueno es sentirse bien!

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Este soy yo el 28 de mayo de 2017, parado en uno de los laterales de la Catedral de Santiago de Compostela, recién llegado después de caminar 799 kilómetros desde Saint Jean Pied de Port en sólo veintiocho días. Un logro que sólo fue posible gracias a un factor del que ni siquiera era consciente: me sentí bien de cuerpo, mente y espíritu durante todos los días de mi peregrinación. Recién hoy me di cuenta lo importante de esta condición, no sólo para hacer el Camino de Santiago, si no para todos los días. Me parece que por lo general no le doy importancia y que hoy saltó a mi atención porque es el primer día que me siento bien de los últimos diez en que un cálculo se desprendió de mi riñón izquierdo y completó su tránsito hasta mi vejiga. Los que han experimentado un cálculo renal saben que ese tránsito causa un dolor muy intenso y que sólo se cesa cuando es extraído médicamente o es expulsado espontáneamente como fue mi caso, afortunadamente. Fueron sólo diez días, pero me sentí mal, t...

El camino alternativo

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  A veces en el Camino a Santiago, como en la vida, se nos presentan oportunidades para optar entre seguir por el recorrido más transitado o tomar un sendero alternativo. Normalmente no hay tiempo para recorrer ambos de manera que al decidir por uno, el otro será desconocido para siempre. Aquí estoy en el Camino Portugués el 16 de octubre de 2019. Ese día llovió mucho y me puse el poncho. En un momento opté por un recorrido alternativo que me permitió cruzar este puente de piedra de la época de los romanos. Experimenté una sensación de profundidad histórica que no me habría pasado si hubiese elegido el camino más transitado. El lunes de esta semana fui a ver a un médico que me habían recomendado para validar si el tratamiento que estaba siguiendo era el más adecuado. Venía teniendo pérdida de peso y masa muscular como consecuencia de haber empezado a tomar una droga desde hacía dos meses y medio y me sentía que era como estar con el freno de mano puesto cuando me ejercitaba para pr...

El tiempo es ahora

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  Ninguno de nosotros sabe hasta cuándo viviremos, lo único que sabemos es que estamos vivos en este instante. No sabemos qué va a ocurrir en la próxima fracción de segundo. Esta foto fue tomada por Alfredo, un peregrino de Brasil con quien salí a dar los primeros pasos del Camino Francés la mañana del 1 de mayo de 2017. Estoy en la puerta del albergue en Saint Jean Pied de Port donde paramos la víspera de iniciar nuestra peregrinación hasta Santiago de Compostela. Estábamos muy entusiasmados y ninguno tenía idea de lo que nos esperaba por delante. Caminamos juntos sólo ocho kilómetros hasta Orisson donde Alfredo había decidido descansar ese día para no tener que caminar tantos kilómetros hasta llegar a Roncesvalles cruzando los Pirineos. En esa corta distancia que compartimos Alfredo se abrió a contarme cosas muy profundas acerca de su vida y se estableció entre nosotros una relación de amistad que siguió a lo largo del camino.  Nos despedimos y continué caminando hasta compl...

Esto me pasa a mi, no a ti,... sigue tu camino

 En el Camino a Santiago, viajando a pie, durmiendo y a veces cenando en albergues, es común encontrarse con personas de distintos países y edades que están haciendo el mismo recorrido. Esos encuentros pueden ser fugaces, caminando unos pocos kilómetros juntos, puntuales como cenar y dormir en el mismo albergue o reiterativos, como cuando nos cruzamos con la misma persona varias veces en distintos días y partes de la travesía. A su vez pueden ser encuentros superficiales o que establezcamos relaciones de amistad profundas que pueden ser efímeras o duraderas. Entre peregrinos el umbral de reserva suele ser bajo y en poco tiempo la conversación se vuelve abierta como entre amigos de muchos años.  Cuando estaba recorriendo el Camino Francés, en el albergue de Castrojeriz conocí a Sergio, un peregrino de Sao Paulo, Brasil y enseguida simpatizamos el uno con el otro. Cenamos juntos con otros huéspedes en el comedor del albergue comiendo Bimbibap, una comida típica coreana que prepa...

Todo está bien.... hasta que deja de estarlo

 A principios de 2015 gozaba de muy buena salud, o eso creía.  Un control médico rutinario detectó un indicador fuera de los límites "normales".  Tras una serie de estudios complementarios mi amigo onco-urólogo me dijo --- Tenés cáncer Peter. ¿Qué? ¿Quién, yo? pensé. Lo que tenía era sólo una amenaza de muerte, no una sentencia, pero me decía lo que todos sabemos desde el día que nacemos y es que algún día nos vamos a morir.  ¿Cómo puede ser? ¿Y si están equivocados los estudios? Pero si yo me siento lo más bien. Además hago una vida sana, como comida sana, hago ejercicio.... Me costó aceptar lo que me decía mi amigo médico. Una parte de mi le creía, pero otra tenía mil y una dudas. Entonces me di cuenta de una de las leyes de la vida: Todo está bien hasta que deja de estarlo. Sin síntomas de ningún tipo acepté que me tenía que operar. Un paso clave para evitar su propagación aunque con consecuencias duras en otras dimensiones de mi vida sobre las que no quiero escri...

T menos 84 días

 Esta mañana estaba remoloneando en la cama cuando repentinamente tomé conciencia que sólo faltan setenta y cuatro días para embarcarme rumbo a España para poder iniciar mi peregrinación por el Camino Primitivo desde Oviedo hasta Santiago de Compostela. Me atravesaron en rápida sucesión alegría, un sentido de urgencia de concentrarme en mi preparación física que estuve descuidando últimamente, la inquietud de cómo será reservar pasajes de tren en España dadas las crecientes restricciones cambiarias, la incertidumbre del contexto económico - político de nuestro país y ya no podía quedarme en la cama. Me levanté rápidamente y me metí en la ducha. ¿En serio sólo faltan ochenta y cuatro días? ¡Tantas cosas para hacer y tantas cosas que pueden pasar en ese tiempo! No quiero pensar en lo que pueda suceder sino en hacer lo posible para estar en condiciones y dispuesto a enfrentar lo que la vida me proponga. En lo inmediato me preparo para asistir al bautismo de mi sobrino nieto James que ...

¿Qué haces con tu tiempo?

Tal vez el aspecto más interesante para mi de hacer el Camino a Santiago es encontrarme con otras personas de distintas edades y lugares del planeta que están realizando la misma aventura. Claro que no es necesario hacer caminar muchos quilómetros para eso, también es posible hacerlo donde estoy ahora. El otro día almorcé con un ex compañero de trabajo a quien no veía en algo más de cuarenta años. En el encuentro también participó mi amigo Martín, ya que los tres habíamos trabajado juntos en la misma empresa en la misma época. Tras condensar nuestras vidas en los últimos cuarenta años Néstor, que así se llama el ex compañero que vivió fuera del país todos estos años, preguntó ----¿Qué hacen con su tiempo? Hace cuarenta años esa pregunta no tenía ningún sentido porque estábamos más preocupados por encontrar formas de que el tiempo que teníamos nos rindiera más. Necesitábamos progresar profesionalmente, comprar o mejorar nuestra vivienda, tener o renovar un automóvil y proveer para nuest...